LIDERES EMOCIONALES

La suspensión de las clases en colegios, institutos, universidades y guarderías a partir del miércoles 11/03 cambió nuestra forma de vivir la situación del coronavirus. El peligro se hizo real y traspasó la pantalla del móvil y TV que hasta ese momento nos separaba de la realidad que ya estábamos viviendo sin saberlo. El COVID19 nos amenazaba a cada uno allá donde estuvieramos. Apareció el miedo, emoción básica y que nos hace sobrevivir ante un riesgo, como respuesta emocional al peligro real en cada uno de nosotros/as y también a nivel grupal en la sociedad. Toda esta situación retaba a nuestro liderazgo individual y por encima de todo a nuestra capacidad de ser «LIDERES EMOCIONALES».

Durante esta semana todos estamos atendiendo necesidades básicas personales, familiares, sociales y laborales. Creamos espacios en casa para poder trabajar, educar a los niños, jugar e incluso donde atender a los enfermos. Adaptamos los trabajos para mantener la actividad comercial y profesional garantizando la salud de las personas a través del teletrabajo, implantando medidas sanitarias obligatorias de relación y facilitando equipos de protección individual y colectiva. Todo esto lo hacemos para establecer rutinas que nos ayuden a sobrellevar favorablemente y con bienestar cada día. Las empresas y profesionales lo hacer para mantener, en la medida de lo posible, la actividad profesional y comercial. En ese no parar de actuar es fácil y normal que nos olvidemos de atender la parte emocional que está latente en ti, en mi y en todos y todas.

Sin dejar de atender nuestras tareas diarias es importante ser sensibles, estar atentos y gestionar la parte emocional en este momento de cuarentena y confinamiento. Hemos pasado en una semana de relacionarnos todos los días con conocidos, amigos, familiares, compañeros de trabajo y con desconocidos a no disponer de estos espacios de conversación, contacto y relación. De un día para otro hemos dejado de tener relación física libre con otras personas y lugares habituales en nuestra vida. Hemos pasado de tres a dos dimensiones en nuestras relaciones y a no poder tocarnos.

La falta de relación y contacto afecta al estado emocional de cada persona y del colectivo. Ante ello tenemos que actuar y generar espacios donde hablemos con otros de cómo nos sentimos, de cómo estamos llevando esta situación, de nuestros miedos y fantasias. Al fin y al cabo compartir lo que se nos pasa por la cabeza y elaborar nuestros pensamientos para podernos expresar.

Para conseguir estos espacios apoyémonos en la tecnología actual. Establezcamos videoconferencias para hablar sobre lo que sentimos, lo que nos preocupa y nuestros miedos. Os propongo que utilicéis distintas formas de expresar. Hacer dibujos, manualidades, gestos y figuras corporales. Incluso contar vuestros sueños.

A los líderes de equipo os propongo que juntéis a vuestra gente todos lo días virtual o presencialmente, si seguís trabajando físicamente, para que durante 15 o 20 minutos podáis compartir como os encontráis, cómo os sentís, que dificultades estáis teniendo en el día a día, en qué les podéis ayudar… Que cada persona pueda expresarse desde su individualidad.

Establecer estas sencillas rutinas ayudará a liberar tensión personal y grupal. Comprobaremos que compartimos situaciones, miedos, fantasías, necesidades y anhelos con los demás. A través del dibujo, de las historias de ese dibujo, de los sueños permiteremos que el inconsciente hable y nos cuente.

Es momento de involucrarse y mostrar nuestro liderazgo individual para corresponsabilizarnos en la solución. Desde este compromiso estoy seguro que saldremos reforzados de esta situación. Si en este camino te surge algo que necesites o quieras compartir conmigo te regalo mi tiempo.