SALARIO EMOCIONAL

Con motivo de las fechas navideñas la mayoría de las empresas, por pequeñas que sean, celebran comidas y/o cenas de empresa. A raíz de mi última experiencia en una cena me pregunté, ¿estos acontecimientos son mera rutina ó se hacen por algún motivo?

Como habréis vivido personalmente, en estos eventos se juntan desde el jefe supremo hasta el trabajador de menor categoría de la empresa. Con ello la empresa busca, con buen criterio, alcanzar objetivos tales como: reducir la distancia entre empleador y empleado, informar de la situación de la empresa, mejorar la comunicación, crear mentalidad de equipo, reconocer logros, transmitir valores de empresa, … A este tipo de situaciones podemos considerarlo «Salario Emocional».

Por otro lado, la mayoría de los trabajadores españoles valoran el bienestar en su puesto de trabajo por encima de otros factores esenciales, como es la retribución económica (http://www.expansion.com/emprendedores-empleo/desarrollo-carrera/2015/08/28/55e08b6922601dd00e8b458d.html). Es cierto que todos trabajamos por dinero pero igual de cierto es que la motivación que éste genera es breve.

Hasta aquí puede parecer que en estas reuniones se produzca una conjunción de factores que beneficien a todos en la empresa. Ciertamente es así. El problema aparece, en la mayoría de las empresas, cuando estas sinergias grupales tan positivas no tienen continuidad en el tiempo. Digo esto porque tras estas reuniones las empresas no realizan más actividades ni acciones que mantengan y fomenten el contrato emocional entre empresa y trabajador, fundamental para implicar al trabajador en la misión de la empresa.

Si las empresas dan más valor al salario emocional el bienestar personal de los trabajadores se incrementa y como consecuencia también aumenta la motivación y su mantenimiento en el tiempo. Todo ello redundará en generar climas laborales más empáticos, colaborativos y de complicidad en las empresas que, a la postre, elevarán la productividad, objetivo de toda empresa en los tiempos tan competitivos que vivimos.

En mi opinión, la empresa es desde donde se puede hacer mucho respecto al salario emocional a ofrecer a sus colaboradores. Para contribuir a ello dejo algunas ideas a continuación que pueden servir como ejemplos a aplicar:

  • Reconocer la labor de los profesionales en su puesto de trabajo.
  • Pedir opinión a los trabajadores de un equipo ante un proyecto, un problema, un objetivo.
  • Permitir decorar el puesto de trabajo.
  • Facilitar más días libres.
  • Posibilidad de tele-trabajar.
  • Disponer en el centro de trabajo de espacios de distracción durante la jornada laboral.
  • Facilitar a las personas formación en actividades relacionadas con su desarrollo personal y/o profesional.
  • Disponer de horarios flexibles.
  • Dar responsabilidad directa a los trabajadores en sus tareas.
  • Dar feedback inmediato sobre la tarea realizada.
  • Compartir el puesto de trabajo de un compañero de otro departamento durante un día.
  • Felicitar los cumpleaños.
  • Interesarse por alguna situación personal exitosa o conflictiva.

Las direcciones de las empresas no se deben limitar a ser meros receptáculos de las demandas y necesidades de sus trabajadores. Están obligadas a digerir, gestionar y facilitar soluciones que repercutan en la satisfacción personal de sus trabajadores. Para ello hay que cambiar las políticas de gestión de personas para adecuarlas a las exigencias actuales así como a las de las nuevas generaciones, véase millennials (http://www.20minutos.es/noticia/2806035/0/generacion-millenials-trabajo-futuro-condiciones/). Cada vez más las personas priorizan disfrutar de una experiencia laboral más enriquecedora en su puesto de trabajo por encima del salario a percibir.

La mejor noticia es que «cuidar a las personas» devuelve, de forma inmediata, beneficios a todos los niveles de la organización. Por ello, alimentar el salario emocional y hacer que situaciones esporádicas y no generalizadas como desayunar con el CEO de la empresa para compartir opiniones, trabajar en equipo por un objetivo común, reconocer los méritos, facilitar el desarrollo profesional y personal, disponer de flexibilidad horaria y tele-trabajo, así como un largo etcétera, se conviertan en habituales y no se queden solo en propósitos de una comida o cena de empresa, es una obligación de los mandos en las empresas.