DAR y TOMAR

En uno de mis últimos acompañamientos a un Comité de Dirección, trabajando sobre su relación, apareció el concepto DAR y TOMAR. Emergió durante una dinámica en la que cada miembro del Comité, mediante un trabajo de posicionamiento físico, mostraba su nivel de aportación al equipo así como su nivel de satisfacción profesional y personal en su labor.

Una vez todos los participantes estaban ubicados en la posición elegida, una directiva manifestó que además de estar informada quería ser escuchada, ser tenida en cuenta en las decisiones a tomar y asumir su responsabilidad. Ella estaba pidiendo participar más activamente en la labor del equipo y a la vez se estaba comprometiendo personalmente con éste. Representó su realidad y su deseada posición futura.

Loss comentarios me llamaron la atención por el lugar desde donde los hacía, su ubicación en los ejes. Estaba colocada en un desempeño poco productivo para el equipo y en el más bajo nivel de satisfacción.

La idea que me surgió a raíz de este trabajo más allá de los insights , las tomas de conciencia que se produjeron y los equilibrios alcanzados en el equipo tras la vivencia, fue a que estamos dispuestos a renunciar y compartir «DAR» y a aquello que vamos a recibir y comprometernos con el equipo «TOMAR».

Situaciones como ésta me llevan a reflexionar sobre la importancia que tiene crear en las organizaciones contextos donde se permitan diálogos abiertos y libres, espacios donde la vulnerabilidad no sea una debilidad sino una fortaleza que nos permita hablar con seguridad sin pensar en que podemos ser heridos y/o perjudicados al manifestar nuestra opinión, una emoción o un sentimiento. Estoy convencido que expresarnos desde la libertad facilita el crecimiento y desarrollo de las relaciones dentro de los sistemas en los que interactuamos y, por lo tanto, en la consecución de la tarea y el bienestar de los profesionales, que no dejamos de ser personas.

Lo comentado en el párrafo anterior no es solo mi opinión sino que también es una propuesta de trabajo. Como es normal, ésto no es compartido por otros profesionales que gestionan personas y organizaciones, ya que venimos de tiempos donde las personas no nos planteamos otra forma de trabajar más que cumplir con lo que se nos indica, recoger nuestra recompensa económica y mantener el puesto de trabajo hasta nuestra jubilación. Bajo este paradigma el pensamiento general no permite a los trabajadores mostrar todos sus pensamientos, ideas, aportaciones y mucho menos sus emociones ya que ésto puede «abrir melones» que luego no sabemos como atender. Por lo tanto, la postura general es mantener el «Status Quo» que nos devuelve un equilibrio y una armonía quizás ficticios y erráticos.

Prolongar en el tiempo sistemas de relación laboral como los anteriores nos mantienen en escenarios obsoletos y que, cada vez más, se alejan de la realidad social y generacional que ya ha llegado. Para romer esta tendencia es fundamental facilitar espacios donde la comunicación fluya de abajo hacia arriba, donde atendamos el conflicto de forma productiva, donge pongamos encima de la mesa las relaciones y como afectan a la tarea. En definitiva, donde atendamos lo emocional.

No solo es responsabilidad de las organizaciones y de sus líderes llevarlo adelante sino que es fundamental la participación activa de cada persona. Si queremos alcanzar el tan ansiado y nombrado desarrollo y crecimiento profesional en nuestro desempeño tendremos que colaborar entre todos los agentes inmersos en un sistema. Para ello, demos y permitamos el protagonismo a las personas para que puedan hablar de lo que sucede y no solo ser informados de ello, pidamos opinión para generar colaboración y aporte de ideas y compartamos las decisiones para generar corresponsabilidad e involucración.

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En definitiva, al igual que la directiva mostró su realidad y dónde quería estar, gran parte del bienestar en las organizaciones y las personas que las componen reside en qué estamos dispuestos a DAR y qué queremos TOMAR. Es hora de tomar el riesgo de jugar con ese equilibrio y generar un nuevo «Status Quo» donde atender también lo relacional aparte de la tarea. Así alcanzaremos objetivos de forma más eficaz y beneficiosa para todos.